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Inca Huasi






PARTE DE PRENSA Nº: 02-2008 AGRUPACION DE MONTAÑA CALCHAQUI.


Fecha: 01-02-2008 - INCA HUASI (6683 msnm).


LO QUE SE PLANIFICA BIEN TERMINA MEJOR”

La AMC en la cumbre del IncaHuasi...

Por: Ignacio "Nacho" Blas

En el viaje de vuelta a mi hogar trataba de comprender lo que había vivido en esta mágica aventura, se me puso la piel de gallina, y me pregunte, como hago para expresar tantas emociones fuertes juntas en un escrito?, como hago para transmitir esas imágenes que atraparon mis ojos?, y les dije a mis compañeros, más que una crónica yo debería escribir..........una historia.

Habíamos pasado momentos inolvidables en este mágico lugar de nuestra provincia como lo es la cordillera, arribamos cerca del 5 de enero, nos alojamos en el campamento las grutas, éramos 31 personas, la verdad bastantes, y todos con ganas de hacer montañismo, de compartir, de pasarla muy bien, para muchos era la primera vez en alta montaña, permanecimos varios días en este lugar con la intención de aclimatar y realizar distintos ascensos, como ser el volcán Bertrand (5300msnm) en el cual hicimos cumbre Matías Vivanco y Andrés Chiappini (amigos y socios de la AMC, cordobeses), Noelia Miranda y yo. Luego ascendimos el volcán San Francisco (6030msnm) en el cual hicimos cumbre 26 personas, algo que nunca olvidare, tantas personas juntas, tantas emociones, me llevo recuerdos de cada uno de ellos y les agradezco por haberme hecho pasar momentos tan lindos.

Así pasaron diez días desde que habíamos llegado a este hermoso lugar, pero diez días muy fuertes muy intensos, estábamos muy bien aclimatados, creíamos no haber perdido las fuerzas y el objetivo que buscábamos estaba cada vez más cerca.

Al descender del Volcán San francisco los chicos del CIM 2007 (Curso de Iniciación a la Montaña) regresaron a la ciudad, todos contentos y con sus mentes rebalsadas de anécdotas, quedamos solamente algunos, los que ya teníamos un poco más de experiencia en alta montaña, nos quedamos para cumplir con el segundo objetivo de la AMC en este viaje a la cordillera, que era intentar ascender el volcán Inca Huasi (6630msnm).

Diez éramos las personas que habíamos quedado: David Lucero (Presidente de la AMC), Martín Barros, Noelia Miranda, Ariel Mercado, Walter Vilte, Christian Borgogno, Matías Vivanco, Andrés Chiappini, Carlos Rodríguez Lastra y yo. Debo decir que sentí la ausencia de todos nuestros compañeros que se habían ido, el silencio que había en el campamento de las grutas era desolador, los extrañé bastante, habíamos pasado juntos días hermosos, pero no me deje atrapar por esa soledad, mi fortaleza interior estaba intacta y tenia bien en claro lo que buscaba.

Ese mismo día que bajamos del San Francisco y luego de un baño reconfortador, bajamos a Fiambalá, con la intención de cambiar de ambiente, descansar bien, comer un buen asado y preparar nuestras mentes para lo que se venía. David decidió quedarse en las grutas para acomodar cosas y descansar, nosotros partimos en la camioneta de Carlos Rodríguez Lastra un buen amigo de Bs. As., al llegar a Fiambalá y luego de una ardua búsqueda de carne para el asado y empanadas, partimos hacia las termas, ese lugar mágico que surge de las entrañas de la montaña en medio de un desierto maravilloso, un lugar que recomiendo que conozcan. Decidieron acompañarnos algunos de los chicos del curso que habían decidido quedarse unos días en Fiambalá, por lo cual al asado lo compartimos con Salome, Mariana, Diana, Juana, Guadalupe, Eduardo y Fernando ellos partirían al otro día hacia la ciudad. Pasamos un buen momento en ese espectacular micro clima, dormimos una noche y al día siguiente, luego de despedirnos de nuestros amigos, partimos nuevamente hacia las grutas para seguir con nuestra aventura.

Ese día que llagamos a las grutas lo dedicamos a acomodar un poco de cosas a conversar y reflexionar sobre la exitosa expedición al San Francisco, ya que a pesar de algunos pequeños inconvenientes todo salió de la mejor manera, la verdad admiro la fortaleza mental de David para manejar un grupo tan grande, en cada expedición uno se da cuenta de la gran experiencia que posee, nosotros tratamos de ayudarlo mucho y juntos hicimos un equipo que trabajo de forma exitosa.

Ese día David un poco preocupado nos comenta que tenía problemas de salud, constipación, por lo que nos dejo muy preocupados, lo mismo había que esperar para ver como seguía. Luego conversamos sobre el ascenso, sus complicaciones, la ruta elegida, y varias cuestiones relacionadas a la expedición. El único que había coronado esta cumbre (hace muchos años) del grupo era David.

El equipo de cada uno ya estaba listo, las carpas ya estaban divididas, la comida separada, todo listo para partir al día siguiente.

Martes 15:

David se levanto más temprano pues seguía preocupado, ya que su problema de salud perduraba, por lo que él tomo la decisión de que bajase a Fiambalá para ver si en el hospital lo podían atender, así fue que partieron en la camioneta del Chato (Walter Vilte), nosotros nos quedamos esperando y ultimando detalles, íbamos a salir lo mismo, pero un poco más tarde.

Luego de una larga espera regresan, eran cerca de las 14hs, lo habían medicado pero tenía que esperar para ver cómo evolucionaba, con esto tomamos la decisión de salir al día siguiente. Yo trataba de controlar mi ansiedad y mis ganas de salir a la montaña, al igual que los cordobeses, pero a la vez sabíamos que era la mejor decisión, ya que David es muy importante para el grupo y queríamos que se recupere.

Los ánimos de algunos de mis compañeros habían decaído un poco, ya llevábamos muchos días allí, y las ganas de algunos se habían desvanecido.

Miércoles 16 (Día 1):

Nos levantamos muy temprano. La primer mala noticia del día era que David no se recuperaba y que había tomado la decisión de no ascender, esto bajo los ánimos de muchos, tuvimos una larga charla esa mañana que fue decisiva para la expedición, en esa charla Carlos Rodríguez Lastra nos comenta de que su ánimo no era bueno y que también no iba a ascender, Ariel Mercado quien esos días no andaba muy bien de ánimo nos comenta sus dudas y decide no ser de la partida, por otro lado Christian Borgogno nos confiesa que no se sentía lo suficientemente fuerte de ánimo, y que su equipo no era el optimo, ya que estuvo nevando todos los días y que tampoco iba a ascender. En una expedición de esta magnitud, cada persona del grupo es importante, todos influyen, por lo que todas estas bajas creaban muchas dudas y preocupaban mucho en cuanto al estado anímico de todos.

A pesar de todo mis ganas de ir seguían intactas, por lo que hice la propuesta de que saliéramos lo mismo y como ya habíamos perdido un día que lo teníamos planeado de ventana por cualquier eventualidad, tratáramos de ascender lo que más podamos para así acortar los días y aumentar las posibilidades de llegar, ahí fue que Matías, Andrés, Martín, Noelia y Walter quien se termino de convencer ya que también tenía dudas, apoyaron mi propuesta. Abalada la propuesta por David, quien nos apoyó y felicitó por las ganas que teníamos, nos preparamos para salir.

Acá quería hacer una reflexión, y quería felicitar a Carlos, Ariel y Christian, quienes fueron muy sinceros con el grupo de confesar sus dudas de subir, es una actitud para resaltar y destacar, eso demuestra su profesionalidad y respeto por la montaña, algo que siempre en la AMC resaltamos, el valor de renunciar. Ellos saben que la montaña permanecerá ahí, intacta, y habrá muchísimas oportunidades más para intentar subirla.

Cargamos las cosas en la camioneta del Chato y en el jeep de Andrés, la legendaria “Jeepeta” una compañera inseparable y una de las grandes responsables de nuestras hazañas.

Ya que David no iba a ascender, quedaba como líder del grupo Martín, él era el que tenía más experiencia de los seis, y quien por sus condiciones, personalidad, y conocimiento reunía todo para serlo.

Y así fue que luego de una charla de David, los abrazos de despedida, partimos, eran las 8:30, era una mañana fría, el clima no era el óptimo, todos las gigantes que nos rodeaban estaban cubiertos de nieve, nada nos importaba queríamos conquistar el Inca, queríamos conquistar el mundo, nos sentíamos muy fuertes, nos sentíamos tan gigantes por dentro como todos los volcanes que nos rodeaban. Éramos seis personas con una misma ilusión: Matías “Mati” Vivanco 24 años y Andrés “Chapa” Chiapini 24 años, quienes compartían una carpa, Noelia “La Flaca” Miranda 27 años y Martín “Tincho” Barros 28 años, quienes iban a compartir otra, Walter “Chato” Vilte 32 años y yo Ignacio “Nacho” Blas 24 años, en otra. Por otro lado Christian Borgogno amablemente se ofreció a quedarse en las grutas para hacer el apoyo por radio, fue muy importante para nosotros tener un lazo directo con el campamento por cualquier inconveniente, como así también para el apoyo anímico que nos daba Christian desde abajo, por eso es que él fue un gran participe de esta hazaña. Las comunicaciones las hacíamos cada dos horas y media, siempre teniendo la precaución de que exista contacto visual.

Luego de recorrer en los vehículos 18Km. de aproximación desde las grutas, dejamos la camioneta a una altura de 4450 msnm ya que no podía seguir avanzando, ahí descargamos los equipos, y los cargamos en el jeep, el cual avanzó hasta llegar a una altura de 4572 msnm, en donde había un lugar optimo para dejarlo. Hasta este punto fue de la partida Eduardo Campos, quien iba a intentar subir el Inca en solitario, él es un gran amigo de la montaña, un gran montañista, nos pidió que lo acerquemos y con gusto lo llevamos.

Nos equipamos bien, cargamos nuestras mochilas, y empezamos a caminar, eran cerca de las doce del medio día, había un sol radiante, una leve brisa, y el inca estaba todo nevado, era nuestro primer contacto con este gigante, ya empezábamos a acariciarlo con nuestras botas. Martín nos había dicho que nos íbamos a ir planteando metas día a día, la meta para ese día era llegar a instalar el campamento N° 1 de altura cerca de los 5200 msnm, detrás de los negritos (volcanes adventicios al pie del Inca), esto de plantearse una meta en el día, fue una decisión muy acertada, ya que no pensábamos tanto en la cumbre sino en cumplir el objetivo del día, y nos ayudo mucho. La caminata fue intensa, la nieve nos rodeaba por completo, avanzábamos con un buen ritmo, parábamos lo necesario, y luego de 4 horas de caminata y después de haber pasado por encima de una grieta no muy profunda por la cual bajaba agua de deshielo, llegamos al lugar donde decidimos instalar el campamento N° 1, eran las 15:00 hs., cavamos plataformas con las piquetas, estábamos a una altura de 5180 msnm, el cansancio nos atrapaba, habíamos hecho un buen desnivel y estábamos conformes ya que el objetivo del día estaba cumplido.

Eran las cinco de la tarde y ya estábamos todos en las carpas, pues las nubes cubrieron el cielo y la tormenta se aproximaba, nos hidratamos bien, nos comunicamos con Christian para decir que habíamos llegado bien, nos metimos en las bolsas y el viento comenzó a soplar cada vez más fuerte, se hicieron las 20:00hs. y la tormenta se desato, con toda su furia, el garrotillo azotaba las carpas, luego granizo, después nieve. Nuestros cuerpos temblaban junto con la carpa, el estruendo de los truenos era ensordecedor. No sé si era miedo o adrenalina lo que sentíamos en esos momentos, pero de lo que si estoy seguro es de que el cuerpo si se estremecía. Era una tormenta eléctrica muy fuerte, los rayos caían muy cerca, era inevitable no sentir temor. Cerca de las doce de la noche la tormenta paro, y pudimos descansar.

 

Campamento 1 , la mañana después de la tormenta.

Jueves 17 (Día 2):

Nos levantamos cerca de las ocho con un día hermoso, un sol intenso, todo cubierto por un manto de nieve de unos 10 cm. de espesor, desarmamos el campamento y cerca de las 10:00 hs. estábamos caminando, el objetivo del día era llegar hasta el portezuelo entre el Inca Chico y el Inca. Estábamos todos en buenas condiciones el buen ánimo era notable, luego de avanzar una hora, nos encontramos con otra grieta que trasportaba una buena cantidad de agua, por lo que tuvimos que tomar todas las precauciones para superarla. Y así fue que encaramos una pendiente con un desnivel importante, la cual nos obligó a mermar el rito y a parar más veces. En una de las paradas nos sentamos a descansar un poco y yo saque mi cantimplora la asenté en la nieve y sin querer la voltee, comenzó a deslizarse levemente y luego tomando más velocidad y fue descendiendo, ante la mirada atónita mía y las carcajadas de algunos de mis compañeros, no había piedra que la detuviera, ya que las saltaba y esquivaba, hasta que fue a parar en una grieta bastante más abajo, acá fue cuando lo mire a Martín y le pedí permiso para descender a buscarla, ya que es de suma importancia para mi hidratación, el me dijo que baje con cuidado, el Chato decidió acompañarme, había descendido un poco mas de 50 metros, al llegar a la grieta con la ayuda del Chato me estire y la pude rescatar.

La pendiente cada vez se hacía sentir más, eran la 13:50 hs. estábamos a una altura de 5600 msnm. Cuando Andrés percata de un leve hilo de agua que corría por debajo de la nieve, así que lo aprovechamos para llenar nuestras cantimploras, nos hidratamos, y cerca de las 14:40 hs. ya estábamos en el portezuelo, a una altura de 5692 msnm., cavamos las plataformas instalamos las carpas, nos calentamos con un rico té, y esperamos la noche, el objetivo del día estaba cumplido.

Esa noche con mi compañero de carpa preparamos unos espectaculares fideos con queso rallado, lo disfrutamos mucho, teníamos que comer bien y descansar lo mejor que podamos ya que al día siguiente intentaríamos llegar a cumbre. Al igual que la noche anterior la tormenta comenzó cerca de las 20:00 hs. con la misma intensidad, duró un poco menos, la pudimos superar. El objetivo para el día siguiente era llegar al plateau cimero y nos teníamos que levantar temprano así que había que descansar.

Viernes 18 (Día 3):

Nos levantamos a las 3:10 hs. de la mañana, era una noche muy fría y oscura, Martín el día anterior junto con Matías y Andrés habían estado mirando desde las carpas el lugar por donde subir, y Andrés había tomado un rumbo con la brújula para tratar de no desviarse en plena noche, teníamos que tomar todas las precauciones, íbamos a intentar ascender unas de las cumbres más altas de América, no queríamos cometer errores, pero a la vez no estábamos tensionados, íbamos paso a paso. La temperatura era de –7° C pero la sensación era de -15° C, nos abrigamos bien con las camperas de duvet, cubrimos bien nuestras manos con tres pares de guantes, el frió se hacía sentir y teníamos que respetarlo.

El acarreo que elegimos para llegar al plateau cimero tenía una pendiente imponente, en cada paso sentíamos la falta de oxigeno, la pendiente era de unos 55°, la verdad no lo podíamos creer por donde estábamos avanzando, era muy duro, el frió, el viento, la altura todo lo hacía más duro. Íbamos bien juntos Martín lideraba, avanzábamos lentamente, añorábamos que amanezca para sentir el calor del sol. Comenzó a aclarar y ahí entramos en conciencia donde estábamos, el precipicio que nos rodeaba era abrumador, el paisaje la verdad no sé cómo expresarlo, es algo tan difícil de describir, se los aseguro era imponente. Los rayos del sol comenzaron a hacerse sentir, eso sí que fue re confortador, yo venía con mucho frió en mis pies así que me ayudo mucho.

 

Subiendo por el acarreo llegando del Plateau Cimero. Nacho y Matías.

Avanzábamos muy lentamente, pues un paso en falso podría ser trágico, es en estos momentos cuando uno tiene que sacar todo su poder mental para actuar de la mejor manera y equilibrar el cuerpo y la fuerza para seguir adelante. Así avanzamos hasta salir al plateau cimero, era una satisfacción muy grande, eran cerca de las 10:00 hs., intento comunicarme con Christian sin éxito ya que estábamos a una gran altura 6200msnm. Así cumplíamos el primer objetivo del día, el segundo era llegar a la cumbre, nada menos que eso, y todavía nos faltaban algo más de 400 metros de desnivel por superar, pero nuestro estado anímico era el mejor, estábamos muy cansados pero eso no era un impedimento todos teníamos las condiciones de llegar, así que nos hidratamos comimos algo dulce, algunos se desabrigaron, y seguimos avanzando todos en fila unidos como hermanos. No era la misma pendiente por la cual habíamos pasado para llegar al plateau, pero teníamos una dificultad muy grande, la nieve, en cada paso que dábamos nuestros pies se hundían 30 cm., pero la profundidad de la nieve era mayor, esto nos produjo un desgaste grandísimo, primero habría Martín quien con mucha voluntad nos habría paso dejando los escalones, luego el cansancio lo atrapaba, y se turnaban con el Chato, con Matías, y con el Chapa, este último fue quien abrió por mucho tiempo demostrando una voluntad de hierro, la verdad da gusto salir a la montaña con gente así. En mi caso no podía ir abriendo debido a que no tenía unas botas tan adecuadas para nieve, por lo que se hacía peligroso así que decidimos que yo no abriera.

 

En pleno ataque a la cumbre.

Habíamos ganado un buen desnivel pero la pendiente no se terminaba, ya veíamos la cumbre, esto nos daba más fuerzas para seguir, sabíamos que lo estábamos logrando, éramos seis puntos subiendo una de las montañas más imponentes que vieron mis ojos, seis insignificantes puntos que avanzábamos lentamente y con mucha garra, al lado de este gigante no éramos nada, pero teníamos unas ganas y una voluntad que era de admirar. En el momento en que mas agotados estábamos, Martín nos hace formar una ronda y nos dice unas palabras de aliento, en ese momento todos empezamos a alentarnos, fue muy emocionante, éramos un gran equipo, nos dimos fuerzas nuestro estado anímico aumento y caminamos sin parar, a cada paso que dábamos sabíamos que estábamos más cerca de la cumbre, el dolor en mis pies lo había anulado con mi mente, avanzaba sin importarme nada, hasta que vi brillar la punta de la cruz de cumbre, los mire a mis compañeros y les dije que ya faltaba poco, nos juntamos mas, Martín paso al frente y así lentamente nos acercamos cada vez más, la adrenalina nos brotaba por las venas, el cansancio se fue, y acariciamos la cumbre del Inca Huasi todos juntos, surgió del alma el grito triunfador de CUMBREEEEEEEEE!!!!!!! qué alegría, que sensación tan hermosa, lo habíamos logrado, nos abrazamos fuertemente, dejamos nuestras lagrimas en lo más alto, contemplamos el paisaje paradisíaco que nos rodeaba, estábamos muy emocionados envueltos en una nube de sensaciones, tanto esfuerzo no había sido en vano, el GPS me marcaba 6630 msnm, el Inca nos había dejado subir gracias al respeto que le mostramos.

 

Habíamos arribado a la cumbre a las 15:30, y luego de las fotos y de unas tomas con una filmadora, comenzamos el descenso cerca de las 16:00, el viento comenzó a soplar más fuerte, la nieve comenzó a azotar nuestro rostros y el cielo se cubrió, el Inca nos estaba poniendo a prueba nuevamente.

 

Veníamos muy cansados pero no teníamos que bajar los brazos, el descenso es muy peligroso y teníamos que estar lo más consientes posibles de eso, al llegar al acarreo cerca de los 6200 msnm, la neblina nos cubrió por completo no podíamos ver bien por donde bajar, no veíamos nada, tratamos de buscar un buen lugar para el descenso pero fue imposible, teníamos que descender la tormenta se aproximaba, Martín dijo que bajáramos por un glaciar que lo teníamos en frente, no teníamos otra opción y si la teníamos ya era demasiado tarde, al no tener una buena visual no podíamos dimensionar la pendiente que tenia dicho glaciar, el Chapa comenzó abriendo, pero al ver que la pendiente era muy dura dijo que no podía seguir avanzando estaba muy cansado, por lo que me vi decidido a pasar al frente, estábamos todos muy cansados, yo también lo estaba, pero teníamos que bajar, así que empecé a abrir, todos venían en fila detrás mío y lo más cerca que podían ya que les aseguro no se veía nada, al ir descendiendo me di cuenta de lo peligroso que era, la pendiente era demasiada y perdía el equilibrio me daba vuelta y veía la mirada atemorizada de mis compañeros, tenía que hacer algo teníamos que hacer algo, así fue que en un momento dado pierdo el equilibrio y caigo pero sentado y me hundo en la nieve, me acomodo bien y quedo sentado, miro hacia abajo y les grito a mis compañeros, voy a probar con deslizarme sentado, en otras palabras voy a hacer culo patín!!!, comencé a deslizarme y veía que el terreno lo permitía sin ningún inconveniente, cuando tomaba más velocidad frenaba con los pies y las manos, y a veces con la piqueta, mis compañeros al verme se animaron y se largaron también, si lo que estábamos haciendo no era deporte extremo no se que lo es, estábamos bajando por un glaciar a 6000msnm en culo patín, pero era la mejor opción ya que descendíamos rápidamente, por momentos nos hundíamos pero nos acomodábamos y seguíamos. Así fue que descendimos 400 metros sentados, luego caminamos y atravesamos unas grietas muy peligrosas y con mucho cuidado, fue de gran ayuda el GPS ya que estábamos envueltos en una tiniebla, al comenzar a caminar nuevamente y con nieve blanda en nuestro pies, comenzamos a hundirnos hasta la cintura, así que con la ayuda de todos nos desenterrábamos, así fuimos descendiendo hasta que se disipo un poco la niebla y vimos las carpas. Martín quien subió este seismil con un problema en la rodilla, venía muy dolorido, con una voluntad envidiable, lo veníamos ayudando, Noelia no se separaba de su lado, llegó con mucho dolor a las carpas, la verdad no sé si otra persona podría haberlo logrado en las condiciones en la que estaba.

Llegamos muy cansados, eran las 20:00 hs., nos sacamos la ropa mojada nos abrigamos bien, tratamos de comer algo y nos hidratamos lo mas que pudimos, luego nos acostamos a descansar y a reflexionar ya que lo que habíamos logrado era una gran hazaña.

Sábado 19 (Día 4):

Nos levantamos no muy temprano y luego de desayunar y de esperar que se secase la ropa mojada, desarmamos las carpas y comenzamos el descenso hacia los vehículos. Salimos a las 10:30 y llegamos al jeep a las 14:00, acomodamos las cosas en el jeep y descendimos hasta donde había quedado la camioneta, una vez que todo el equipo estaba cargado en los vehículos nos sacamos unas fotos todos juntos, nos abrazamos y regresamos a las grutas donde Christian nos espera ansioso, hicimos una picada y regresamos a las ciudad todos juntos como debería ser, en la ciudad nos esperaban David quien había seguido todo el ascenso gracias a la comunicación telefónica por gendarmería con Christian, también estaban algunos de nuestros familiares y amigos del CIM. En el viaje reflexionamos, veníamos muy contentos emocionados, atrás quedaron todas las especulaciones, todo ese misterio que aparecía cuando empezamos a planificar el ascenso a este majestuoso seismil, así finalizaba nuestra historia, el dolor quedo atrás, el cansancio quedo atrás, el sudor quedo atrás, pero lo que nunca se borrara de nuestras mentes sos los momentos vividos en aquella mágica expedición.

                                                Hasta la próxima, FIN................

IGNACIO “NACHO” BLAS.

AGRADECIMIENTOS:

En primer lugar a nuestras familias que como digo siempre nos aguantan están locuras y siempre están, a David por el apoyo y por habernos enseñado tanto, a nuestros amigos del CIM que siempre estuvieron cerca apoyándonos a cada uno de ellos un fuerte abrazo, la verdad no se que fue más emocionante coronar el Inca o hacer cumbre con 25 personas en un seismil, a mis compañeros de la agrupación, a Carlos, Christian y Ariel que no pudieron subir para ellos también va dedicada esta cumbre. Para todos los lectores de nuestros relatos y para Juan Carlos, y para toda persona que es amante de la naturaleza, aprendamos a disfrutar de la montaña, los invitamos que lleguen por la AMC.

Otro agradecimiento en particular que quería hacer es a mis compañeros: Martín, que nos supo trasmitir su experiencia y tranquilidad para manejarse en la montaña, quien siempre tuvo la frialdad para decir como tenían que ser las cosas, y quien escucho cuando el grupo tenía que decir algo. Noelia, mostraste ser una mujer de hierro, una representante de la mujer en la montaña como pocas, mostraste un temple y una fortaleza envidiable. Andrés, tu amor por la montaña es único, el respeto que le demuestras es de resaltar, tu tranquilidad es algo que añoro, tus palabras siempre dieron fruto a mi persona. Matías, siempre le pusiste buena onda, nos levantaste el ánimo, tu solidaridad hace muy fuerte tu persona, en los momentos que más lo necesitábamos y aunque estabas cansado estabas al lado nuestro animándonos. A Chato Vilte mi compañero de carpa, por esas largas charlas y confianza de dejarse llevar a esta aventura, Gracias por todo!!!!!!

 Mirá el album completo... espectacular en :

http://picasaweb.google.es/ecocatamarca/ExpedicionAlIncaHuasiAMC

 

 

 

 

 

 









Copyright © por Agrupación de Montaña Calchaquí Derechos Reservados.

Publicado en: 2008-10-29 (3106 Lecturas)

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