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Co. La Ramada 1.990





Primera Expedición Catamarqueña a los Andes Centrales – La Ramada ‘90.
 
A principios de diciembre de 1.989, cuando nos acercábamos al final del 1º Curso de Iniciación a la Montaña dictado por la A.M.C., tras haber coronando la cumbre del Manchao (4.585 m.s.n.m.), máxima altura del Cordón del Ambato, y respondiendo a una invitación de Pablo Schlögl, decidimos organizar una nueva expedición conjunta entre la A.M.C. y la U.N.S.J., pero esta vez al Valle del Colorado para enero de 1.990.
Así, buscando un desafío creciente para nuestros nuevos montañistas, elegimos como objetivos las cumbres de La Ramada (6.410 m.s.n.m.) y del Alma Negra (6.120 m.s.n.m.), ambas en el Cordón de La Ramada, situado en los Andes Centrales sanjuaninos.
Tras sortear los obstáculos propios de una de las tantas crisis hiperinflacionarias de nuestro país, logramos conformar el grupo definitivo: Gabriela y Gonzalo Álvarez Parma, Claudia y Sergio Caletti, Fabricio Agüero, Sebastián Rodríguez, Marcelo Brandán y Rafael Valderrama (todos ellos alumnos del C.I.M.), y los socios: Juan Cruz Molas, Raúl Herrera, Lucrecia Molas y yo, como Jefe de Expedición. Lo que sigue es el relato detallado de la expedición.
·         2 de enero. Comienza la expedición partiendo desde S.F.V. de Catamarca a las 19:00 horas en ómnibus de línea de la empresa “El Libertador”, llegando a la ciudad de San Juan a las 5:30 horas del 3 de enero, siendo recibidos por Pablo Schlögl y sus alumnos de la Subcomisión de Andinismo de la Dirección de Deportes de la U.N.S.J.; desde allí nos trasladamos a la Residencia Universitaria, donde fuimos alojados.
·         3 de enero. En dos camiones Unimog pertenecientes al Regimiento de Infantería de Montaña Nº 22 con asiento en la ciudad de San Juan, nos trasladamos a la Villa de Barreal, distante 170 Km de la ciudad capital, arribando a ésta a las 16:00 horas para alojarnos en una cuadra perteneciente al Escuadrón Nº 26 de Gendarmería Nacional. Desde esta villa se divisa en su totalidad el Cordón de La Ramada, pudiendo observar por primera vez nuestro objetivo principal: La Ramada Norte.
·         4 de enero. Nuevamente, en los camiones Unimog del R.I.M. Nº 22, nos dirigimos hacia el sur, hacia el paraje denominado La Junta (unión de los ríos Blanco y los Patos), distante 23 Km desde Barreal. Descendemos allí y por un viejo cable carril cruzamos el río Los Patos, en tanto todo el cargamento continúa en los camiones que se dirigen más al sur, hacia Las Hornillas, donde existe un puente que permite cruzar el río los Patos. Nosotros, entre tanto, caminando 4 Km en dirección oeste llegamos a la estancia Las Amarillas (campo de pastoreo de las mulas del Ejército Argentino), donde se encuentra un Destacamento del R.I.M. Nº 22 a cargo del cuidado de las 370 mulas que allí pastorean. Nuestra intención era partir al día siguiente hacia Los Corredores, pero ante la demora en la llegada de los herradores del Ejército, esto se vuelve imposible.
·         5 de enero. Permanecemos en la estancia Las Amarillas, esperando que el personal de Ejército coloque las herraduras a los animales que van a transportar nuestros víveres y equipos. Aprovechamos para charlar con los hombres de verde, y para llenar los bolsones de cuero que van a formar las cargas para las mulas. Todo nuestro cargamento, aproximadamente 450 Kg, sólo demanda 4 animales.
·         6 de enero. Este sería el gran día, ya que por fin se pondría en marcha todo el circo que acostumbramos movilizar. Nos levantamos temprano para embastar y recién comenzamos a cargar las mulas. Empezamos cargando el equipo perteneciente a los sanjuaninos (11 mulas), que rondaba los 1.200 Kg, pero como siempre, una mula que se asusta y tira la carga, concluye con un revuelo de mulas y, al cabo de dos minutos, toda la carga estaba en el piso. Finalmente, se decide salir el día siguiente y aprovechar el resto del día para alivianar las cargas, especialmente la de los sanjuaninos. Pero claro, este retraso nos intranquiliza sobre manera: habíamos perdido ya dos días. Esto nos lleva a la necesidad de modificar nuestro plan de trabajo: en lugar de dos grupos, el asalto al cerro La Ramada sería en un solo grupo, todos juntos; pero para ello, fue necesario solucionar el problema del equipo personal, en lo que colaboraron el Sargento Nicolás Ruarte y el Cabo 1º Carlos Domínguez.
·         7 de enero. Nuevamente nos levantamos temprano para embastar y empezar a cargar las mulas, cargando primero las de los sanjuaninos. Por fin, a las 10:30 horas nos ponemos en marcha, llevando de tiro nuestras cuatro mulas cargueras, con la mochila alivianada (bolsa de dormir, abrigo, colchoneta, un litro de agua y el almuerzo de marcha). Nos dirigimos hacia el oeste desde la estancia Las Amarillas, buscando la quebrada del río Colorado, pasando por el Puesto Santana a poco de haber empezado a caminar. Seguimos remontando el oscuro río y, luego de siete horas de marcha, a las 17:30 horas llegamos a Los Corredores, paraje ubicado junto al río Colorado con una vega para los animales y empircados para nosotros. Se establecen los turnos para la vigilancia nocturna de las mulas.
·         8 de enero. Tempranito nos levantamos y a las 9:30 horas nos ponemos en marcha siguiendo el curso del río Colorado, ingresando a poco de andar a unas angosturas rocosas que demoraron bastante el desplazamiento de las mulas. Tras el último cruce del río, la quebrada comienza a ensancharse para irnos acercando al Valle del Colorado. Comenzamos a divisar La Mesa y la Pared Sur del Mercedario; luego de cinco horas de marcha, a las 14:30 horas arribamos al Valle del Colorado Inferior, lugar donde armaríamos nuestro Campamento Base. Descargamos las mulas y comenzamos a armar las carpas canadienses, teniendo un alto empircado que oficiaría de comedor.
·         9 de enero. Este día estaba previsto para el descanso y la aclimatación de los integrantes de la expedición. Luego de completar el armado del Campamento Base, almorzamos y partimos Lucrecia, Marcelo y yo hacia el Valle del Colorado Superior para definir el acceso y la ruta de asalto a La Ramada. En una hora y media estuvimos en el Valle, pudiendo observar en su totalidad la cara norte de nuestro objetivo. Tal como estaba previsto, el Campamento de Altura Nº 1 se iba a instalar a 4.500 m.s.n.m., debajo de un gran nevé que nos permitiría contar con agua de deshielo. Tras cruzar un gran acarreo, instalaríamos el Campamento de Altura Nº 2 a 5.500 m.s.n.m. y desde allí atacaríamos la cumbre. Para tranquilidad nuestra, la faz norte presentaba muy poca nieve (sólo algunos manchones) pero, eso sí, unos acarreos infernales. Regresamos al C.B. cuando ya empezaban a aparecer oscuras nubes del oeste y que rápidamente cubrieron la cumbre del Pico Polaco y la salida de la Pared Sur del Mercedario.
·         10 de enero. Acondicionamos el equipo de altura: carpas isotérmicas, calentadores de bencina y a gas, comida, etc. y a las 15:00 horas Marcelo y yo partimos con dos mulas cargueras con la intención de transportar la carga lo más alto posible, tratando de acercarnos al lugar elegido para el C.A. Nº 1. En realidad, sólo pudimos llegar hasta los 4.350 m.s.n.m., dejando allí el equipo y regresando rápidamente al C.B. Esa noche nos dedicamos a revisar el equipo de abrigo personal, y a despedirnos de las comodidades del C.B.
·         11 de enero. A las 8:15 horas nos pusimos en marcha: Claudia, Gabriela, Gonzalo, Sergio, Fabricio, Marcelo, Sebastián, Cepillo, Rafael y yo hacia el Valle del Colorado Superior. En dos horas alcanzamos el fondo del valle a 3.750 m.s.n.m., frente a los grandes seracs que se han formado sobre el glaciar Italia, al pie de La Mesa. Desde allí encaramos los acarreos de piedra chica que conforman las estribaciones de La Ramada. En 4 horas y media estuvimos en los pequeños roquedales donde habíamos dejado el equipo el día anterior; nos colocamos los zapatos, cargamos las carpas, calentadores, comida, etc., y luego de un muy frugal almuerzo (salchichas, queso, bondiola y galletitas saladas) nos pusimos en marcha. A las 14:00 horas alcanzamos los 4.550 m.s.n.m., llegando a un lugar protegido del viento y con la posibilidad de agua de deshielo a 200 m del C.A. Nº 1. Armamos las carpas y pasamos allí una noche muy fría, con una temperatura estimada de -10 ºC y una sensación térmica más baja aún por el fuerte viento que sopló toda la noche.
·         12 de enero. Amaneció una mañana muy fría, con un fuerte y helado viento que proviene del Valle del Colorado Superior y que, en el filo cumbrero, levanta y sublima la nieve polvo. Levantamos las carpas y recién nos ponemos en movimiento a las 10:00 horas, cuando el sol asoma tras el filo norte. Comenzamos a ascender un acarreo flojo, que alterna lajas medianas con pequeñas piedras rojizas; a las 11:30 horas alcanzamos los 4.800 m.s.n.m. y un frente de tormenta comenzó a aparecer desde el oeste, traído por el viento procedente del Océano Pacífico. Pesados nubarrones se acercaban hacia nosotros, algunos desintegrándose en el aire por el fuerte viento en altura, en tanto el Alma Negra y La Mesa se habían cubierto desde alrededor de los 5.000 m hacia arriba. Nos encontrábamos ante un gran problema: la falta de un buen equipo impermeable a varios de los integrantes que nos permitiese seguir avanzando en el caso que la nevada nos alcanzara. A las 12:00 horas nos encontrábamos a 4.900 m.s.n.m. y, ante la cercanía de la tormenta, decidimos no correr riesgos y armar el C.A. Nº 2 sobre un pequeño balcón rocoso, recostado sobre el filo norte. Luego de una hora de ardua labor, construimos las plataformas para las dos carpas isotérmicas; la tercera carpa había sido dejada en el C.A. Nº 1, ya que al no contar con un sobretecho adecuado, resultaba sumamente fría y endeble. Nos encontrábamos 10 personas en dos carpas que podían albergar, como máximo, a 7 personas; ante la sola idea de pasar una noche sentados, decidimos bajar al C.B. Marcelo, Sebastián y yo. A las 18:00 horas comenzamos el descenso y a las 19:30 horas el C.B. Como suele a veces suceder, la terrible tormenta que se presagiaba al mediodía terminó en una suave y corta nevada, para desaparecer a la noche.
·         13 de enero. A las 5:00 horas partimos desde el C.B. Marcelo, Sebastián y yo; a las 9:00 horas pasamos por el C.A. Nº 1 y a las 10:00 horas alcanzamos el balcón rocoso donde instaláramos el C.A. Nº 2. Los chicos estaban desarmando las carpas; descubro, entonces, que la mayoría estaba un poco desmoralizada (pues en nuestros planes, el día 13 intentaríamos la cumbre y ahora todo se retrasaba un día), y mirando hacia la cumbre hago un rápido cálculo: nos faltaban 1.500 m y, a un promedio lento de 200 m ascendidos a la hora (un ritmo coherente para los más chicos), tardaríamos 7 horas y media, a lo sumo 8 horas. Les propongo la idea de intentar la cumbre ese mismo día y recibo una aceptación total por parte de todos. A las 10:00 horas nos ponemos en marcha con todo el abrigo, pasas de uva y ciruela; Marcelo y Rafael se adelantan con un calentador para derretir nieve en un nevé que estaba a 300 m encima nuestro. A las 12:15 horas alcanzamos a los dos primeros, que no habían podido derretir nada de nieve por una falla en el calentador; a partir de ese momento nos separamos: Marcelo y Rafael se dirigen hacia el filo norte tratando de seguir por éste hacia la cumbre, en tanto que el resto decidimos cruzar en diagonal un gran acarreo que llega al pie de la pirámide final, pero en ambos casos nos topamos con acarreos de fuerte pendiente (30º a 35º) y muy flojos. Nuestro grupo comienza a retrasarse como consecuencia de ser más numeroso y de contar con los más chicos que poseen un paso bastante irregular. A las 15:00 horas, Rafael decide volverse entregándole la imagen de la Virgen a Marcelo, quien continúa solo protegido del viento sobre la ladera oeste que desciende del filo norte. Si bien Rafael no había sido afectado por la altura, estaba físicamente agotado. A las 16:00 horas alcanzamos los 6.000 m.s.n.m. y yo decido regresar solo al C.B.; estaba muy cansado (habíamos salido a las 5:00 horas de la mañana desde el C.B. a 3.450 m.s.n.m.), en tanto el grupo continúa a cargo de Cepillo. Luego de llegar al filo cumbrero y, tras superar tres antecumbres, soportando un fuerte viento, Marcelo alcanza la cumbre norte de La Ramada a las 17:30 horas (tras 7 horas de marcha como había estimado desde el C.A. Nº 2), dejando la imagen de la Virgen del Valle en la cumbre y retirando el testimonio del 19 de febrero de 1.989, perteneciente a tres andinistas de Tandil. A las 19:30 horas, el grupo comandado por Cepillo alcanza los 6.200 m.s.n.m. pero un fuerte temporal de nieve y garrotillo se abate sobre la cumbre, por lo cual deciden regresar al C.A. Nº 2, desistiendo de la posibilidad de hacer cumbre. Finalmente, Marcelo llega a las 24:00 horas al C.B., cansado pero contento: había ascendido La Ramada en el día.
·         14 de enero. Abatidos por el cansancio y por el frustrado intento, regresan al C.B. Sebastián, Fabricio y Gonzalo, en tanto que Gabriela bajó para cuidar a su hermano por miedo a que sufriera un ataque de asma. En el C.A. Nº 2 permanecen Claudia, Sergio y Cepillo, esperando que mejore el tiempo para realizar un segundo ataque a la cumbre. A las 15:00 horas parte Marcelo en mula para transportar víveres al C.A. Nº 2 y regresa al anochecer.
·         15 de enero. En el C.B. aprovechamos para descansar, reponer energías y, de paso, charlar con los neuquinos, sanjuaninos y con un rosarino. Los chicos que están en La Ramada deciden ascender lo más posible dejando el C.A. Nº 2 instalado, con la intención de hacer un vivac y asaltar la cumbre al día siguiente, Finalmente, encuentran un roquedal protegido del viento a los 6.000 m.s.n.m. y allí vivaquean. En el C.B., en tanto, Marcelo y yo planeamos un asalto relámpago al Alma Negra de 6.120 m.s.n.m., cumbre alcanzada por los andinistas de la U.N.S.J. el 14 de enero.
·         16 de enero. Con una carpa isotérmica, un calentador de gas y provisiones para dos días, partimos a las 10:00 horas hacia el Alma Negra. Cruzamos el Valle del Colorado Superior e ingresamos a una quebrada de dirección norte-sur comprendida entre La Ramada y el Alma Negra, por la cual corre el agua de deshielo procedente del brazo sur del Glaciar Italia. Remontamos la quebrada por el cauce mismo (ya que existen grandes morenas a ambos costados), y a las 16:00 horas llegamos al fondo de la misma, al pie del portezuelo Ramada-Alma Negra, donde instalamos nuestro campamento de altura. En tanto, en La Ramada, tras un frío vivac, los chicos partieron hacia la cumbre a las 11:00 horas, recostados sobre el filo norte que llega a la pirámide final. Pero no fue nada fácil: el viento se hizo presente como en días anteriores con fuertes ráfagas, que los obligaba a encordarse para no ser arrastrados (en especial a Claudia, la más liviana). Pese al viento y a las nubes que por momentos cubrían la cumbre, los chicos lo lograron: a las 20:00 horas se dieron el gusto de pararse a 6.410 m.s.n.m. y dar rienda suelta a su alegría. Luego bajaron a dormir al C.A. Nº 2, llegando a éste a las 22:30 horas.
·         17 de enero. A las 7:00 horas, Marcelo y yo abandonamos el C.A. Nº 1 a 5.100 m.s.n.m., buscando la cumbre del Alma Negra. Iniciamos el ascenso por un acarreo muy flojo que nos obligaba a redoblar esfuerzos antes de poder entrar en calor, hasta que alcanzamos el portezuelo Ramada-Alma Negra a las 9:30 horas, pudiendo observar totalmente el Aconcagua con sus dos glaciares: de los Polacos y Güssfeldt; por el portezuelo accedimos al filo este y luego de cruzar un roquedal, alcanzamos el Glaciar Italia (el brazo meridional del mismo), con gran cantidad de pendientes en formación. Fue, entonces, cuando se hizo presente un fuerte viento del oeste que levantaba la nieve proyectándola desde el filo cumbrero de La Meza, y nos obligaba a detenernos por las fuertes ráfagas. A las 12:00 horas habíamos abandonado el Glaciar Italia y estábamos al pie de la pirámide somital, donde el viento nos castigaba con fiereza, pero el poder observar la cumbre recortada sobre el cielo nos daba fuerza para continuar. Finalmente, a las 14:30 horas alcanzamos la cumbre del Alma Negra, a 6.120 m.s.n.m.; retiramos el testimonio dejado por la U.N.S.J. el 14 de enero y en 15 minutos comenzamos a descender. A las 16:00 horas alcanzamos el C.A. Nº1, lo desarmamos rápidamente y a las 17:00 horas partimos hacia el C.B., al cual llegamos a las 19:30 horas. Durante nuestra ausencia, el fuerte viento había causado estragos en el C.B., rompiendo la totalidad de las carpas.
·         18 de enero. Nos levantamos bastante temprano para desarmar el C.B., cargar las mulas, las mochilas y a las 10:00 horas nos pusimos en marcha, siguiendo el curso del río Colorado, para arribar a la estancia Las Amarillas a las 21:00 horas, tras una agotadora jornada.
·         19 de enero. Nos levantamos a las 9:00 horas y, después de desayunar, cargamos todo el equipo general y personal en un Unimog, que partiría en primer término junto con los sanjuaninos y neuquinos. Almorzamos en el Destacamento Militar gracias a la generosidad del Sgto Ay. Hugo Ibaceta y, a las 13:00 horas partimos hacia el cable carril donde nos esperaba el camión. A las 16:00 horas llegamos a Barreal, permaneciendo esa noche en el Camping Municipal.
·         20 de enero. Después de almorzar, a las 15:00 horas iniciamos el regreso a la ciudad Capital de San Juan en los camiones pertenecientes al Regimiento de Infantería de Montaña Nº 22, arribando a San Juan a las 21:00 horas. Esa noche, los chicos pernoctaron en la Residencia Universitaria de la Dirección de Deportes de la U.N.S.J.
·         21 de enero. Finalmente, iniciamos el regreso a San Fernando del Valle de Catamarca a las 17:00 horas en ómnibus de línea de la empresa “El Libertador”, arribando a ésta a las 2:30 horas del 22 de enero, donde nos esperaban los familiares.
 
 
 David H. Lucero
Jefe de Expedición









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Publicado en: 2009-04-03 (4611 Lecturas)

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