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Expedición Volcan San Francisco Enero 2.013





“Día de salida 04/01/2.013, si todo sale bien, van a vivir una experiencia única”, fueron las palabras de Martín Barros, Presidente de la AMC, en una de las reuniones en la Secretaría de Turismo de la Provincia. Estábamos haciendo los preparativos para ir a la Cordillera a realizar el ascenso al Volcán San Francisco, una travesía de 4 días, 3 de campamento más unos 5 días de aclimatación… Estaba todo listo, al día siguiente se compraban los alimentos y cerrábamos los preparativos. Embalamos las cajas en equipo y la cuenta regresiva acabó.
Era una mañana fresca, a pesar de que era verano, pero prometía mucho calor al transcurrir la mañana… El camino se presentó sin altercados, viajamos livianos, las mochilas venían con la camioneta de Defensa Civil con Freddy, Karina y David.



En Tinogasta nos encontramos con Marcelo, nos esperaba para un relevo de vehículos. Allí el camino se nos hizo un deleite, el paisaje a nuestro alrededor era único, único en cada kilómetro recorrido, un paisaje volcánico que cambiaba constantemente de colores, montañas megalíticas elevándose a la par de la ruta y más allá, ríos de lava que brotaban desde la cima y bajaban por las laderas de los volcanes, guanacos y vicuñas corriendo a nuestra par… Paisaje y fauna únicos que llenan el espíritu…



Finalmente llegamos al refugio Las Grutas de Vialidad Provincial, a los 4.000 m.s.n.m. ése iba a ser nuestro hogar durante los días de aclimatación, debíamos acostumbrarnos y acomodarnos lo mejor posible y sentirnos como en casa, (algo que no demoró en suceder), pero los miembros del grupo empezamos a tener los primeros signos de la Puna, el enemigo silencioso de la altura, algunos presentaron mareos, otros náuseas y malestar estomacal, durante 3 días íbamos a sentir el proceso de acostumbramiento nos dijo Martín en la charla inicial al arribar al campamento, antes de acomodarnos y ver las literas que íbamos a ocupar en los siguientes días, nos dio la charla de información y prevención de la zona, un lugar hermoso pero traicionero a la vez… “No se confíen de las distancias, aquí nada es lo que parece, lo próximo puede estar más lejos de lo que creen y en el caso de descompostura, si se alejan demasiado quizás no pasen la noche, sin miedo, pero con respeto, cualquier movimiento que hagan que sea lento y nos avisan si se alejan…” 
No puedo negar que muchas de estas conversaciones me intimidaban, apuesto que lo hacía en muchos de nosotros, pero ése es el gusto de la aventura, el saber que no todo es seguro, que existe la relación de peligro…



La primera noche fue tranquila para algunos, para otros un infierno de malestar, salimos a caminar hasta las Grutas, un recinto de originarios que estaba enclavado en la roca de una pequeña montaña que se elevaba a la derecha del campamento, despacio caminamos, las vicuñas de una extraña manera no estaban tan lejos como de costumbre, aunque no teníamos contacto con ellas. Ariel nuestro guía, nos llevaba a paso lento y la gente de la agrupación constantemente nos estudiaban nuestro comportamiento para ver signos del mal de montaña. Breve, entretenida caminata, regresamos al refugio… Se dividieron los grupos de cocina, desayuno, almuerzo, merienda y cena… “Somos un equipo, todos debemos colaborar”
En la habitación dormíamos 29, juntos para preservar el calor digamos, las noches no eran tan heladas como las esperábamos y es algo que preocupó a los líderes del grupo, ya que el Volcán no presentaba signos de nieve y sin nieve era muy probable de que no haya agua en el lugar…
Cada día en las mañanas, con mate de por medio Martín nos hacía el examen de oximetría para ver nuestra evolución, poco a poco íbamos sumando oxígeno en la altura.
Para nuestro segundo día teníamos una caminata por una laguna, una pequeña cumbre y el paso por unas ruinas arqueológicas… Lo curioso es que en ambas, la cumbre y las ruinas, encontramos zorritos ladrándonos, enojados, perturbados por nuestra presencia, por nuestra intromisión. En la laguna vimos un espectáculo rosado de flamencos de alas de puntas negras, extraordinario, el vuelo de estas aves era una poesía en movimiento.
Aprovechamos la tarde para practicar escalada en roca con Nico y Gustavo, una actividad que sumó a muchos y que disfrutamos y quedamos enganchados, volvimos con la promesa de que nos darían clases.



El 3er día teníamos un objetivo, ascender el falso morocho, un 4.500  m.s.n.m. de entrenamiento. Su, la madre de Nico se animó al desafío, nunca había hecho cumbre antes y cuando llegamos a cumbre fue muy emotivo por esa razón, un logro, un gran logro a un merecido sacrifico, el amor incondicional de una madre a su hijo y viceversa hicieron que suba hasta tocar la preciada apacheta. No es todo ego y orgullo en la montaña, es sacrificio, por amor en la mayoría de los casos.
En el camino Luis perdió su GPS, de regreso hicimos un rastrillaje para tratar de encontrarlo, los Mucus lo hallaron y también se los miró entre cejos, todos saben la fama de los Mucus jajaja, que mal jajajaja.



Llegó el atardecer y un equipo fue en busca de agua, si bien el refugio contaba con agua corriente, en sí no era potable, así que diariamente había que recurrir a la vertiente a cargar los bidones, pues la base del bienestar en la altura es la buena hidratación, y eso es lo que hacíamos, nos hidratábamos todo, todo el día…
El 4to día nos encontró libres, Ariel, Nico y uno de los Mucus partieron para ver si se encontraba agua en el San Francisco, mientras nosotros aprovechamos para hacer escalada y yo más tarde me alejé a recorrer el campo de piedras extraordinario que nos rodeaba. Al atardecer el líder nos propuso subir al Paso de San Francisco a aclimatar a los 4.700 m.s.n.m. por unas horas, mientras esperábamos el regreso de nuestros emisarios para decirnos con qué nos encontraríamos en el ascenso, a la mañana siguiente se nos presentaba nuestro día D.
Al regreso de los muchachos nos dimos con la noticia de que la pequeña laguna estaba seca, que no teníamos agua y que el ascenso en vez de ser de 4 días lo íbamos a reducir a 1, por la diagonal… A más de uno le cayó en preocupación, a más de uno se le pinchó la burbuja de vivir en la comunidad del refugio, a enfrentarse con la realidad de la misión, subir el San Francisco, el primer 6.000.
Tuvimos una noche en dónde se nos informó el tipo de expedición que teníamos y el esfuerzo a lograr, charla técnica y táctica, organización y concentración, era el momento de ponernos a prueba y de saber de qué estábamos hechos… “ Carguen mucho agua, beban mucha agua, mañana después del mediodía acampamos al pié del Volcán, para la última noche de aclimatación, porque pasado mañana ascendemos el San Francisco”…
Esa noche hicimos un breve festejo, para unirnos más y estar lo más relajados posible, esa noche hubo mucha alegría y ansiedad.



Pasado el mediodía del día 09/01/2.013 partimos hacia el Paso, armamos campamento y nos preparamos mentalmente para ascender al otro día, fue otro gran día de unidad, de silencio y de incertidumbre, nadie sabía hasta dónde iba a llegar y que iba a lograr, estábamos en la bisagra para una nueva forma de mirarse y de mirarnos, ya no íbamos a ser los mismos que esa noche… Esa noche nos dormimos temprano, pues a las 3:00 hs. había que levantarse y a las 4:00 hs. empezábamos la marca…
Llegó el día, sonó la alarma y empezamos a vestirnos, empezamos a abrigarnos, pues teníamos -7° en contra, cargamos el equipo, armamos filas y Ariel nos hizo emprender marcha, paso a paso íbamos sintiendo el gélido rocío caer sobre nosotros, paso a paso sentíamos de a poco nuestros corazones acelerase, el oxígeno a disminuir, el agua nunca alcanza cuando el oxígeno escasea…
En las primeras horas de la luz del día aparecieron los primeros damnificados serios por la puna, pero con un poco de aguante y contención del grupo se logró superar el momento, estábamos en una subida y una bajada, café y mate circuló para calentar los cuerpos, se hizo un descanso y seguimos camino.
Unas pocas horas después estábamos al pié de la diagonal, allí tuvimos el primer momento crítico, 5 compañeros se encontraban muy afectados por la puna y debieron emprender regreso, Gustavo los acompañó en todo el camino, el grupo disminuyó en número.
Continuamos caminando, el mareo subía a medida que los metros ascendían, la diagonal parecía el camino del infierno, una senda de 60 cms. de ancho con un desnivel de 45°, cada músculo de mis piernas se lamentaba, no respiraba muy bien, además ya hacía varias horas que habíamos iniciado el ascenso y el cansancio con todas esas dificultades parecía mucho mayor… Mirando al suelo me sentía agotado, apenas alzaba la vista, me encontraba con un paisaje extraordinario, un manjar para la vista, estaban los seismiles expuestos como en un cuadro pintado por el más fino artista, cuidando cada detalle, la nieve en sus cumbres, las líneas de lava, las rocas y a lo lejos la laguna verde… Cada monstruo se alzaba soberbiamente sobre el paisaje… Absorber eso, era absorber la energía que necesitaba para seguir…
El camino de la diagonal fue una de las cosas más duras que hice en la montaña hasta el momento, no sólo por el desnivel, sino, por las demás condiciones adversas que tuvimos, por primera experiencia en esa altura.
Al finalizar el tramo empezamos a caminar por un desnivel menor, pero para ese momento ya éramos varios los atacados algunos por el mal de altura, otros, como era mi caso, por hipoxia, mis piernas empezaron a debilitarse por el agotamiento y la falta de oxígeno en la sangre, al mirar al cielo pude vislumbrar alrededor del sol una aureola con los colores del arco iris, parecía ser algo majestuoso, un buen augurio. Ariel de tanto en tanto regresaba de la punta y nos revisaba a todos, para saber nuestro estado, sobre todo el de su hermana que casi renuncia en medio de la diagonal, luego del chequeo, seguimos camino. Al estar a pocos metros de la cumbre mi estado de hipoxia empeoró, me debilité aún más, vinieron las nubes, comenzó a caer un leve granizo… Fue en ese exactísimo momento en el cuál Martín Barros nos reunió a todos en un círculo formado por un gran abrazo, allí dónde todos hicimos silencio y escuchamos atentos sus palabras… “Estamos a menos de 50 mts. de llegar a la cumbre, éste es el momento más importante de sus vidas, su primera cumbre a un seis mil, el camino de la diagonal no es muy común, menos con gente en su primera experiencia en alta montaña, así que vamos a poner lo mejor de todos y cada uno de nosotros y vamos a llegar TODOS… DIJE TODOS A LA CUMBRE!!!!! VAMOS!!!!”. Allí entre llantos y abrazos sumamos coraje y energía, ya no había vuelta atrás, éste era el momento, entre Martín, Vilma, Sebastián, Walter, Luís y Marcelo, se turnaron para darme fuerzas y ayudarme a levantarme cada vez que caía rendido, agotado, sin aire al suelo, hasta que por fin, luego de los penitentes, vi como todos estaban emocionados hasta las lágrimas, entre abrazos se felicitaban, a las 14:00 hs. luego de diez horas de camino habíamos hecho cumbre. Rodeados de nubes mientras caía el granizo, fue poco tiempo, algo confuso, algunos firmamos la cumbre, ése maletín plateado que guarda el registro, todo fue muy rápido porque estábamos a punto de ser golpeados por una tormenta… Un momento de satisfacción y de éxtasis único y a la vez con la prisa de que debíamos bajar antes de que la tormenta nos encierre…



Sentí los gritos a la orden de VAMOS, TODO EL MUNDO ABAJO QUE VIENE TORMENTA… Algunos atacados por la estática del ambiente, como Luisina que me entregó sus bastones para que los baje, porque al ser de aluminio le producían una descarga…
Bajamos rápido, mucho más rápido de lo que nos tomó llegar a la cumbre, antes de la diagonal nos detuvimos unos minutos a comer, pues detrás nuestro el cielo se cerraba, ante la prisa tomamos la bajada por la diagonal y con la suma del cansancio, el stress, la recuperación del oxígeno me detuve a descansar mientras colocaba mi cubre mochila. Luís que venía inmediatamente detrás de mí me insistió de que deje lo que estaba haciendo y que continúe bajando porque la tormenta venía, ante el apuro al levantarme no me percaté de que había cubierto mal mi mochila y el viento empujó el cobertor hacia abajo, Luís me sujetó el antebrazo y me dijo… “Dejalo ir, priorizá la vida ante los objetos, tenemos tormenta y la bajada te puede matar” y en ése momento vimos un destello enceguedecedor seguido de un estallido que nos dejó los oídos zumbando… “TODO EL MUNDO A TIERRA!!!”- gritó Martín, arrojen los bastones…



 Los destellos y los estallidos continuaban, todos teníamos mucho miedo, todos estábamos muy asustados, algo que ignora el hombre a causa de su soberbia y sobre confianza es que la naturaleza nos domina y tiene el control de nuestros destinos, algo que jamás va a dominar el ser humano es a la naturaleza… La Naturaleza que a veces se vuelve espesa… (Entre tanto alboroto de rayos y explosiones tuvimos un altercado con una de las damas, la cuál quedó abatida y paralizada por el pánico, suerte que los miembros de la agrupación rápidamente alertaron la situación y mediante una maniobra de sogas entre dos la sacaron de la zona de peligro, los héroes Diego y Nico, rápidamente la evacuaron y una vez a salvo comenzaron a realizar técnicas para que reaccione lo más rápido, ante la imposibilidad inmediata se realizó una camilla con sogas y 2 mochilas bajaron a la paciente a una carpa que afortunadamente se encontraba a 200 mts. del lugar. Se realizaron nuevamente técnicas para que reaccionara y en ese momento más clama pudo prácticamente por sus propios medios salir del lugar… Ariel nos había advertido que debíamos partir lo más pronto posible porque la tormenta venía nuevamente a nosotros… Hicimos cruzar a la muchacha de un lado a otro de una pequeña montaña y nos encontramos con la camioneta de Marcelo que la llevó de inmediato al campamento, la gente de la agrupación puso en práctica lo aprendido en el curso de rescate de montaña y demostraron estar calificados para éste tipo de situación ya que se manejaron con naturalidad y la paciencia requerida ante el eventual siniestro.  Luego de la alegría de la cumbre, la adrenalina de la tormenta, bajamos en paz , relajados y con el sentimiento de habernos realizados como un equipo, una unidad, un todo funcionando en pequeños individuos sin haber sido abatidos por la naturaleza. Ésta experiencia nos cambió de alguna manera la percepción del mundo para siempre… VOLVIMOS SINTIÉNDONOS REALMENTE VIVOS Y DICHOSOS DE SENTIRNOS ASÍ!!!!









Copyright © por Agrupación de Montaña Calchaquí Derechos Reservados.

Publicado en: 2013-02-23 (1534 Lecturas)

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